EL ORIGEN DE UN SOBRENOMBRE: “EL DIVINO”
Gonzalo Pozo Lepe nació en Sevilla en 1950 en el barrio de la Macarena, no muy lejos del Pasaje Marqués de Esquivel, lugar muy especial para él, por el cual, aún hoy, sigue deambulando en sus sueños, subiendo y bajando la escalera testigo de su primera
“embriaguez”.
Desde muy temprana edad supo (más bien intuyó) que su vínculo con la pintura no se desharia nunca, pero sin ser consciente de la importancia real que ese arte tendria en su vida, de cómo influiria en su formación como artista y persona.
Mientras la mayor parte de sus amigos jugaban al futbol (a la pelota) en la calle, con dos piedras delimitando cada porteria, él pasaba las tardes con Pepe Anguita “el poeta” y Jesús de la Rosa “el músico”, sentado en los escalones de acceso a los zaguanes de algunas de las casas próximas a su domicilio, imaginando el “gran musical” que “pronto” estrenarian; Pepe se encargaria del guión, Jesús de la música y Gonzalo de los decorados.Los tres vivian en calles muy cercanas entre si, Pepe Anguita en la calle Escoberos, Jesús de la Rosa(quien , tras formar parte de varios grupos, con el tiempo llegó a ser el genial compositor y “cantor” del Grupo Triana, en la calle Feria y Gonzalo Pozo en la calle Peral. De Jesús poco hay que decir, ya que sus creaciones son conocidas por casi todo el mundo, pero de Pepe Anguita (José Anguita Cervera), Gonzalo siempre aseguraba que era un grande de la literatura, un escritor de ilimitados conocimientos.
Entre sus amigos (algunos mucho mayores que él) prevalecían los músicos, escritores y escultores sobre los pintores: Gualberto, Silvio, Jesús de la Rosa, Manuel de la Rosa, (bajista de Alameda) Julio y Antoñito (bajista y bateria respectivamente de los Smash), “El Tele”(bateria de Triana), Pepito Saavedra, Josué, Carlos (la gran voz del grupo del que, antes de la existencia de los Smash formaban parte Julio y Antoñito, Jesús Conde (músico y escritor), impulsor de la primera exposición que celebró Gonzalo, Antonio Illanes , Manuel Echegoyanes y Francisco Buiza, (consagrados e inmortales escultores ya fallecidos), Pepe Anguita (el gran poeta) etc. Sin que ello supusiera que no hubiera pintores entre sus amigos; Fernando Bravo, Rafael Baya, Pepe y Antonio Cózar, Santiago del Campo, Enrique Monís Mora, Juan Carrazonni, etc.
Ingresó en la escuela Superior de Bellas Artes Santa Isabel de Hungria en Sevilla, pero pronto comprobó que, proseguir sus estudios en ella, solo suponia un mero trámite para obtener la pertinente titulación. Su aptitud innata hacía que el nivel de las clases que recibia le produjeran tedio, por lo que no tardó en “independizarse” para acelerar el ritmo de la información que necesitaba, bebiendo de cualquier fuente que considerara válida, afanándose en pulir sus cualidades dejando volar su propia inventiva.
Aunque es practicamente un autodidacta, aprendió de grandes maestros como Velazquez y Rembrandt. Su ilimitada curiosidad le lleva a experimentar con casi todas las técnicas existentes (carboncillo, acuarela, gouache, acrilico, óleo, pastel, etc), pero especialmente con la cera en todas sus modalidades (seca, con disolventes y encaústica), ya que ésta última es la menos recogida por los tratados y manuales académicos, aunque, sin embargo, sea uno de los medios que menos altera la calidad tonal de los pigmentos con el transcurso del tiempo. Esa misma curiosidad le lleva a intentar plasmar sin ningún límite todo lo que su mente dibuja en sueños y, aunque él nunca se siente satisfecho, muchas son las personas que piensan que lo consigue.
Dicha investigación personal ha conseguido que los años invertidos en dominar esta indómita técnica doten a sus obras de caprichosas formas que doblega a su antojo para exprimir absolutamente todas las posibilidades que le ofrece, llegando a merecerse la categoría de ser reconocido como uno de los máximos expertos en esta disciplina, produciendo obras inconcebibles, imposibles de conseguir por otro artista que no sea él mismo..
El origen de su sobrenombre se remonta a su más tierna infancia. Con solo ocho años sintió su primera frustracion al notar la indiferencia de sus vecinos ante el dibujo de una cabeza del Cristo conocido popularmente en Sevilla como “el Cachorro de Triana” que su madre enmarcó y colgó junto a otras de sus obras, ya que estaba acostumbrado a los elogios que dichos vecinos solian expresar ante sus trabajos. Elogios que, “al parecer”, según interpretaba su mente infantil, no merecia aquel retrato.
En ese traumático estado de frustración permanceció sumido hasta que un dia una vecina le preguntó a su madre que donde habia conseguido esa “fotografía tan bonita” de el “Cachorro”; su madre, ufana, le contestó que era obra de su hijo. La vecina, muy sorprendida, reaccionó marchándose precipitadamente para volver al poco con el resto de los vecinos que, atónitos, no daban crédito al realismo conseguido por el niño en ese dibujo. Esta anécdota, bien podría ser el origen del sobrenombre con que es conocido: “El Divino”.
Hay otros, no obstante, que piensan que el apelativo de “El Divino” se debe al hecho de que, en su adolescencia, posó como modelo para su amigo Santiago del Campo (mucho mayor que él) para representar la imagen de Jesucristo en dos grandes murales que se encuentran en la iglesia de San Ignacio de Loyola en Sevilla, pero no debe ser así, ya que cuando este hecho tuvo lugar, hacía años que ya se le conocia como “El Divino”.
Lejos de ser soberbio, se define a sí mismo como un eterno aprendiz, pese a que los que le rodean le definen como un “maestro”, definición que él agradece con humildad pero que declina, puesto que, según su criterio, cuando un artista se considera a sí mismo maestro, significa el final de su evolución y por lo tanto “muere”
Pintor excepcionalmente prolífico, su obra está repartida por casi todo el mundo, siendo Escandinavia la zona que alberga , proporcionalmente hablando, casi la mayor concentración de obras suyas; lugar en donde tiene grandes amigos.
Sus admiradores acuden para contemplar sus trabajos desde muy diversos paises, algunos tan distantes como es Australia, con la intención de adquirir algún cuadro suyo, aunque él prefiere que sus obras permanezcan lo más cerca posible de él para no romper el cordón umbilical que le une a cada una de sus maravillosas creaciones.
Expuso por primera vez en Huelva en 1968 impulsado por su amigo Jesús Conde, quien además ejerció como el más excelente de los anfitriones; a partir de dicha fecha continúa celebrando exitosas exposiciones por diferentes ciudades del mundo, entre las cuales figuran Mallorca, Madrid, Paris, Londres, Helsinki, Oslo,Estocolmo, Copenhague, Sydney, Nueva York, Buenos Aires, Marbella etc...
En 1970 regenta su propia galeria de arte en Sevilla, ciudad en la que, pese a ser testigo mudo de su nacimiento y musa de muchas de sus composiciones, no ha realizado ninguna exposición individual, aunque sí que ha participado en algunas colectivas.
Desde 1975 hasta 1984 ejerce como profesor de dibujo y pintura, organizando exposiciones de sus alunmnos al final de cada curso, las cuales siempre fueron seguidas de forma estusiasta por los medios de comunicación.
Desde el año 2OO4 hasta el 2OO7, asume (a petición de su amigo Victor) la dirección artística de Victor’s Gallery, logrando que “nuevos valores” expusieran sus obras conjunta y simultaneamente con algunas de Picasso, Miró y Barceló, estimulándolos para que no desistieran abandonando la difícil senda del arte.
En la actualidad, sigue pintando y creando obras magnificas que conforman un patrimonio cultural en si mismo, celebrando esporádicas exposiciones que son fervientemente seguidas tanto por los medios de comunicación como por todo aquel que disfruta sumergiéndose en un mundo a veces psicodelico y otras onirico, pero siempre partiendo de la máxima pureza artistica como medio de expresión. Un arte elegante, puro y de caracteristicas únicas que hacen de este gran maestro uno de los máximos representantes vivos del arte mundial en España y que pasará a la posteridad como “El Divino”, por el toque mágico, casi celestial, con que impregna cada una de sus obras, En definitiva, un artista español universal.
Observar cualquiera de sus pinturas te sumerge hacia el interior de las mismas; parece imposible imaginar que ese lienzo alguna vez fué blanco inmaculado.Haciéndonos sentir que solo las manos de “El Divino” puede plasmar esa sinfonía de formas y colores que inundan de vida ese espacio antes vacio. Contemplar sus obras es toda una gratificante experiencia.
Como una vez dijo de su pintura Rafael Leblic, “sus formas y colores se derraman en torrenciales cascadas de vibrantes iridiscencias que su maestría transmuta en melódicas armonias cromáticas. Fascinante simbiosis que nos hace oir su pintura como si de una sonata de Bach se tratara”
J. M. Fernandez